En 1962 se produjo un hecho decisivo que marcó un antes y un después.

Juan Fuster, natural de Sueca, y con formación franquista como falangista que fue, aunque se había integrado en la posguerra en un grupo dedicado a mantener la valencianidad, con Xavier Casp. Miguel Adlert, Santiago Bru y otros, publicó su libro “Nosaltres els valencians”, de clara deriva hacia el catalanismo con el que ya estaba en connivencia como reacción contra la clase política y social valenciana dominante totalmente desvinculada de profundos sentimientos valencianistas y de sólidos principios intelectuales, dominando la llamada “coentor”, desprecio a la lengua vernácula y aceptación de lo folclórico más ramplón. La publicación, pues, de “Nosaltres els valencians” por Joan Fuster, en 1962 más la ocupación de varias cátedras universitarias valencianas por especialistas catalanes, Giralt, Tarradell y Dolç en Geografía e Historia, y uno balear, Rosselló, en menor medida Regla, aragonés y en Económicas Ernest Lluch, crearon un caldo de cultivo que nutrió de decidido catalanismo a un grupo de universitarios valencianos que tomaron como guía intelectual y doctrinal la obra del falangista Joan Fuster, sobre la que el mismo Fuster, dotado de un espíritu crítico muy agudo y corrosivo escribió “ Han tomado mi libro como una especie de Catecismo de la Doctrina Cristiana”

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