LOS PROCESOS HISTÓRICOS A LA LUZ DE LA HISTORIOGRAFÍA MODERNA. LA CULTURA IBÉRICA

By 17 febrero, 2018 marzo 13th, 2018 Artículo, José Aparicio Pérez

José Aparicio Pérez

Académico de la Real Academia de Cultura Valenciana
Académico Correspondiente de la Nacional de la Historia

El desarrollo de las ciencias históricas es constante, e interactivo con el de los
procesos sociales, tecnológicos,económicos y culturales.Filosofía, religión y ética también. Respondiendo a la imparable necesidad humana de conocer el mundo donde vivimos a través de la investigación científica.

De ahí que, periódicamente, aparezcan nuevas interpretaciones de los procesos históricos por las nuevas generaciones de historiadores, generalmente cohesionados desde las distintas “escuelas” que se forman o formaban en universidades o centros de investigación de las llamadas Humanidades.

Aunque la aparente evolución democrática interna de las Universidades parece haber alterado o distorsionado esta situación.Al respecto es oportuno recordar las noticias sobre la desaparición de la antaño prestigiosa escuela impulsada por el historiador catalán Jaume Vicens Vives., lugar que han ocupado otros más bien dedicados a ofrecer interpretaciones interesadas y sectarias con intenciones poco edificantes, También conviene recordar como, en estos momentos, uno de los más prestigiados historiadores que trabajan en Barcelona sea valenciano, el Dr. Ricardo García Cárcel, Premio Nacional de Historia.

Los primeros “relatos históricos” nos aparecen sobre la dura roca en profundos antros, nos reflejan la visión del mundo de los habitantes de Altamira,Lascaux o Chauvet por ejemplo, sin duda también con profunda carga social,económica y espiritual. Con variantes significativas fenómeno parecido se produce en Parpalló para el mundo mediterráneo.

Milenios más tarde, con los mismos objetivos, pero bajo nuevos postulados de la trilogía señalada y,también,sobre pétreo soporte, el Arte Rupestre Levantino,Patrimonio
de la Humanidad, nos presenta una novedosa visión del mundo, en muchos aspectos radicalmente distinta a la anterior.

Con la domesticación de animales y vegetales (cereales especialmente),entramos en un singular periodo que marca el fin del extensísimo Paleolítico (casi tres millones de años) y se inicia una nueva y radicalmente distinta etapa que permitirá el nacimiento de la Grandes Civilizaciones y Culturas, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo.La nueva economía durante el Neolítico lo revoluciona todo.

Las posteriores Edades del Cobre, del Bronce y del Hierro reciben nombre de las nuevas y sucesivas tecnologías que permitirán grandes avances económicos, sociales y culturales. La “invención” de la cerámica contribuirá a ello de manera significativa.

Desgraciadamente para la Península Ibérica, el inicio de un gran periodo expansivo desde el Eneolítico o Edad del Cobre, que pudo dar lugar al desarrollo de una Gran Civilización se vio coartado desde finales del tercer milenio por un profundo cambio climático de larga duración que trajo sequía y aridez continuada, hasta finales del segundo milenio, con la consiguiente depresión económica, social y cultural. Fenómeno similar ocasionó el fin del Imperio Hitita en Anatolia o la Cultura Maya en Méjico.

La progresiva mejoría climática desde la época señalada más el restablecimiento del comercio mediterráneo a larga distancia a partir del año 1.000 a. de Cristo, dio lugar al nacimiento de la Cultura Ibérica que detectamos plenamente formada 400 años después.

Durante 5oo años se desarrolló, en la vertiente mediterránea desde el Midi francés hasta la desembocadura del rio Segura, la Cultura Ibérica, tomando nombre del pueblo que la gestó, los Iberi que, a su vez, dieron nombre al resto de las tierras peninsulares ocupadas por otros pueblos étnicamente diferentes, de donde Península Ibérica.

Sin embargo, con ser una cultura tan significativa y floreciente no fue hasta que se produjo el descubrimiento de la Dama de Elche, a finales del siglo XIX, que no se empezara a tener constancia de la misma, a pesar de su anuncio a través de antiguos hallazgos numismáticos. Aun cuando otros hallazgos posteriores de gran relevancia se han realizado, la Dama continúa siendo el referente mundial aunque, paradójicamente ,por una obra que no es precisamente ibérica en su totalidad, lo que desarrollaremos en posterior artículo.

La evolución de su investigación, que no comenzó con intensidad hasta las reveladoras y fructíferas excavaciones valencianas en La Bastida de les Alcusses de Moixent, de San Miguel en Liria, La Serreta en Alcoy o La Alcudia de Elche , no permitió alcanzar pleno conocimiento de su alcance, singularidad y trascendencia hasta entonces.

Sin embargo, todavía hoy, tras más de un siglo de investigaciones y estudios, no se ha alcanzado una visión unánime sobre el origen total de la misma o sobre aspectos importantísimos, mientras que otros, como el de la lengua especialmente, continúan impenetrables, salvo leves indicios en relación con la totalidad. Aspectos básicos también, como el contenido y su extensión, continúan en discusión entre los especialistas, así como interpretaciones de las representaciones vasculares aparentemente de sencilla valoración.Todo lo cual responde a lo expuesto en el enunciado e introducción de este artículo, lo que iremos abordando en otros posteriores.

Publicado en Las Provincias el 12 de febrero de 2018